Velero Clase J
Alto ->96 cmsLargo ->63 cmsAncho ->14 cms

Velero Clase J

Preciosa reproducción TOTALMENTE MONTADA que decora tanto su casa como oficina, y es un regalo inolvidable que perdura a través del tiempo. Construcción de alta calidad con materiales nobles, y con énfasis en los más pequeños detalles.  Mida bién la estantería o lugar donde tiene pensado poner esta preciosa reproducción, ya que estas maquetas son más grandes de lo que parecen.

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Embalaje de la maqueta del barco

Historia de los veleros Clase  J

 

¿A quién no le gustan unas finas líneas? No, no, no piensen mal, esta entrada no va por donde velero clásicoustedes piensan, esos trazados, más o menos curvos, no tienen cabida hoy aquí. Me propongo contarles, a grandes rasgos, la historia de un grupo de barcos que hicieron,  y algunos todavía son, historia de la vela: los clase J.

 

Allá por los años 30 del pasado siglo, un grupo reducido de barcos, solamente diez (seis construidos en Estados Unidos y cuatro en Gran Bretaña), compitieron durante ocho cortos años y disputaron tres Copa América; todas las ganaron los caballeros "yankees" del New York Yacht Club, escribiendo las páginas más gloriosas de las regatas a vela. Eran tiempos en los que la tecnología y la estética se encontraban en un sublime equilibrio.

 

Los estudios de hidrodinámica estaban todavía en "pañales" y se pensaba que la mejor forma para un casco era la de un pez, con gruesa cabeza y larga cola. La proa ancha evitaba clavarse en las olas y la popa estrecha evitaba los remolinos dejados en la estela. La manga máxima se encontraba a un tercio de la proa.

 

En 1.848, el gran arquitecto naval Inglés, john Scott Russell, propuso justo lo contrario al diseño tradicional de la época, ofreciendo proas afiladas y popas amplias. Los armadores no lo tenían muy claro, pero tres años después la goleta "América", fue construida según este nuevo principio, despejando las dudas que todavía quedaban sobre la efectividad de esta nueva forma para los cascos, pero esa será otra historia.

 

En los siguientes 40 años se optimizó la forma de los cascos para reducir la obra viva y por tanto el rozamiento por fricción, pero las quillas todavía eran largas de proa a popa y de poco calado.